La Supercopa, ese torneo diseñado para disfrute de Real Madrid y Barcelona, le ha hecho un daño al Athletic que nadie esperaba. Perder ante los de Hansi Flick en las semifinales era una posibilidad real, quizá lo más lógico, pero de esa manera, no. La relativa tranquilidad que se vive por estos lares saltó por los aires en Yeda. El primer tiempo de los rojiblancos deja ya para el recuerdo uno de los peores partidos de los últimos tiempos y retrata a jugadores y entrenador a partes iguales. Lo vivido el pasado miércoles aleja la sensación de equipo fiable y genera muchas dudas a todo el entorno. La actitud no se negocia.
Es sorprendente asistir a este radical y exagerado cambio de un grupo de jugadores de una temporada a otra. Algunos están irreconocibles y otros, que venían para mejorar o mantener el nivel, ni asoman y si lo hacen es para mal. La batuta del míster no les lleva al compás y cada partido se evidencian más los problemas tanto en defensa como en ataque. El equipo que maravilló en la retaguardia la campaña pasada, sufre como nunca lo había hecho en tiempos recientes, es sorprendente.
Lesiones y sanciones
Es verdad que hasta la fecha Ernesto Valverde no había tenido tantos problemas a la vez en forma de lesiones, sanciones y demás, pero todos los equipos a lo largo de un curso las sufren. Es más, hace bien poco pasaba esto y el que salía cumplía, y punto. Lo que son las cosas y lo que es el fútbol. Ya lo decía Joaquín Caparrós con lo de pasar de… aquí es parecido, pasas de ser un equipazo a parecer uno vulgar. La imagen a nivel internacional dada en Arabia Saudí y el prestigio del que hablaba el técnico que supone jugar esta competición pasaron a otra vida. Jon Uriarte, que se quejó del reparto televisivo, seguro que pensó después del esperpento que mejor no haber hablado.
Esto no para y queda toda una segunda vuelta en LaLiga y, por supuesto, la Copa, el martes que viene ante la Cultural Leonesa. Hablar de la Champions es más complejo, ya que ni siquiera dependes de ti mismo.
Curioso, pero son dos finales las que tenemos por delante, León y Mallorca, la primera por ser el torneo del K.O. Y la segunda, por la necesidad de jugar en LaLiga. Tendrá que hilar fino el de Viandar a la hora de jugar con sus piezas, pues en cinco días tendrá esos dos partidos. Ahora lo que toca es corregir errores y levantar el ánimo de un grupo siempre dispuesto y que sabe que tiene capacidad para darle la vuelta a la situación, confiemos en ellos.